Odontología Neurofocal, un camino hacia la utopía

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Odontólogo neurofocal y terapeuta neural. Cali -Colombia

-- Encuentro internacional de Terapia Neural. Argentina 2006 --

Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez  pasos,
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
Para que sirve la utopía?
Para eso sirve:
PARA CAMINAR.

Eduardo Galeano
Ventana sobre la Utopía

Este encuentro nos esta permitiendo celebrar los 80 años de la Terapia Neural. Pero sería imperdonable no incluir dentro de esta celebración a la Odontología Neurofocal, pues cuando se reconoció a la T.N como una manera de lograr un bienestar al paciente, en ese momento ya los dientes estaban en relación con todo el organismo ejerciendo un protagonismo muy importante. Gracias al Dr. Ernesto Adler, padre de la Odontología Neurofocal, se le da a ésta la importancia que se merece dentro de este nuevo contexto y dentro de estos nuevos paradigmas que empiezan por esta época a emerger. De esta manera queremos rescatar en esta exposición la presencia del diente  dentro del organismo, recordar que él hace parte fundamental, que es imposible ignorarlo como partícipe en muchas de las alteraciones que se pueden presentar en la salud de un paciente, claro, sin pecar de caer en el error del odontocentrismo. El Dr. Germán Duque rescata también el trabajo del Dr. Adler al decir que sin el aporte de la Odontología Neurofocal a la Terapia Neural, ésta hubiera quedado incompleta. Igualmente en el encuentro realizado en Bogota en el  2003 se concluyó en la Declaración Colombia que siempre que se hablara de TN se entendía por incluida la ONF.

Queda pues claro que seguir insistiendo en una odontología fuera del contexto sistémico no tiene razón de ser. Y es que a los pobres dientes siempre se les ha considerado como los parias del cuerpo. Según el Diccionario de Encarta el término  Paria se define como persona excluida de las ventajas de que gozan las demás e incluso de su trato por ser consideradas inferior. A nuestros propios dientes les ha sucedido eso. Han sido excluidos por la ortodoxia como parte integral e importante de nuestro organismo. Se ha fragmentado tanto al  órgano dental del resto del organismo que los fenómenos fisiológicos que a él le suceden no ocurren en ninguna otra parte del organismo, y al contrario, fenómenos fisiológicos que suceden en otras partes del cuerpo no pueden suceder de ninguna manera en los dientes . Es como si el diente fuera un sistema cerrado, sin contacto con el exterior. En ocasiones se tiene en cuenta como factor desencadenante de algunas patologías generales, pero nunca como un elemento que se relaciona con las otras partes del organismo.

La palabra paria también significa habitante de la India de ínfima condición social, fuera del sistema de las castas, esto confirma lo dicho, un diente fuera del organismo, fuera de todo contexto sistémico, es como el familiar pobre, que no tiene derecho a los beneficios de los demás. Esto sería entendible desde el concepto ortodoxo, mecánico, pero nunca dentro de un pensamiento sistémico u holístico como es el que estamos tratando en este encuentro. Es imperdonable que se siga pensando de esta manera por parte de muchos y muchas de las personas que  estamos recorriendo este camino y que le estamos apostando a una forma diferente de ver otras realidades; creo que de alguna manera se puede pecar de incoherencia paradigmática cuando seguimos viendo a la ONF mas como una  HERRAMIENTA TERAPEUTICA, que como una forma de ver,  vivir y sentir la vida.

Cuando oí por primera vez el termino Odontología Neurofocal entendí que se trataba de las relaciones del diente con el resto del organismo. Me pareció espectacular este concepto pues de alguna manera siempre había pensado que era imposible que los dientes no tuvieran ninguna relación con todo el organismo, pero mi realidad no me ofrecía mucho más de lo que me habían explicado en la Universidad. De manera que sentí que una gran puerta se abría para mí. Me enseñaron unas tablas de relaciones dientes - órganos que me confirmaban científicamente dichas relaciones y con el transcurrir del tiempo entendí que era importantísimo conocer y profundizar sobre todos los conceptos que ofrecía  la Terapia Neural para poder entender dichas relaciones. Entendí y no podía concebir que un Odontólogo Neurofocal no tuviera conocimientos neuralterapeuticos, pues en esencia tanto odontólogos como médicos estábamos trabajando sobre el mismo tejido: el tejido nervioso. Comprendo entonces que era necesario trabajar en compañía de un medico terapeuta neural, pues me estaba dando cuenta que era la única rama de las medicinas alternativas que definitivamente le daba la importancia que el diente merecía. Y poco a poco me empecé a asombrar de los procesos extraordinarios que ocurrían a los pacientes cuando eliminábamos una amalgama, o hacíamos cirugía de cordales, o hacíamos un tratamiento de endodoncia biológica o cuando teníamos que hacer una exodoncia por que sospechábamos de ella como un campo interferente (irritación).

Pero también poco a poco me empecé a preguntar si la única función de nosotros, los Odontólogos Neurofocales, era la de realizar un saneamiento oral para eliminar dichos campos de interferencia; empecé a cuestionar nuestro papel en un escenario sistémico, pues todo indicaba que así estuviéramos trabajando con un concepto holístico, integral del cuerpo, no estamos haciendo otra cosa que ser los mismos odontólogos mecánicos, pues no había problema mientras nosotros no nos alejáramos de la boca; ah, pero si alguno de nosotros osaba poner una aguja en un segmento fuera de la boca o en un ganglio nervioso se nos venía el mundo encima, pues no teníamos los conocimientos suficientes para hacerlo, además la ley no nos amparaba, es decir que estábamos sometidos a la misma norma, al mismo modelo mecánico de la odontología ortodoxa, sólo que con un  nombre muy bonito al que ahora le llamábamos Odontología Neurofocal. Pero en el fondo no habíamos cambiado, atrás quedaban los desafíos al modelo tradicional, atrás quedaban los cambios paradigmáticos, atrás quedaban castradas las aspiraciones a pensar, de crear, de preguntar.

Pero algo interno invitaba a criticar y a desafiar ese modelo. ¿Como no lo íbamos a hacer si nuestros propios profesores nos lo habían enseñado?. Nos habían abierto los ojos ante unas nuevas realidades, realidades que no siempre tenían explicación y si las había no era precisamente la ciencia las que las iban a dar, mas bien tenía que mirar la filosofía ya que era ella la que en verdad nos da los fundamentos, las bases o pilares para que hoy podamos tener el valor de lanzar unas ideas que pueden ser absurdas, utópicas, desde la óptica de  lo mecánico pero pueden ser posibilidades desde la óptica de  lo sistémico, de lo complejo. Encuentro en esta búsqueda al filosofo y sociólogo francés Edgar Morin y me da mucha fortaleza una frase en la que él afirma: "Mi optimismo se funda en lo improbable". Aquellos pensamientos absurdos acerca de una nueva manera de  pensar la odontología se empezaban a aclarar; y después de leer algo de este gran personaje me doy cuenta que este puede ser el camino. Dice Morin; "Estamos en la prehistoria del espíritu humano, sólo el pensamiento complejo nos permitirá civilizar nuestro conocimiento". Y es precisamente los conceptos del pensamiento complejo en los que me fundamento hacia esta búsqueda que hoy quiero presentarles.

La realidad nos esta demostrando día a día lo incompleto de nuestros conocimientos fragmentados. Por eso la invitación a replantear (no excluirla) la ciencia de Newton y toda su concepción mecánica, en donde se afirma que para lograr el conocimiento del todo es suficiente con la sumatoria de las partes, olvidándose de algo tan fundamental como son las relaciones entre esas partes. Reconocer que  el todo esta en el interior de la parte que está en el interior del todo, hace que haya una nueva ciencia que tienda hacia el pensamiento complejo, hacia la trasndiciplinariedad. Edgar Morin, basado en la teoría de la información, de los sistemas, la cibernética y en los procesos de autoorganización biológica, construye un método que intenta estar a la altura del desafió de la complejidad. Con esta concepción empezaremos, no a entender, sino a recordar que los dientes gozan  también de las  de las virtudes y posibilidades de reacción al igual que cualquier otro órgano de nuestro cuerpo.

Si empezamos a entender poco a poco el pensamiento complejo no nos demoraremos en comprender que estamos frente a una crisis disciplinar, ya que las disciplinas están excluyendo tácitamente las relaciones entre las partes de un sistema. Cuando hablamos de relaciones estamos hablando de cooperación entre las partes, de solidaridad, de interdependencia, de intercambio, estamos hablando de transdisciplinariedad. En la transdiciplinariedad hay relaciones reciprocas que sugieren transformación o emergencias Los conceptos de transdisciplinariedad nos ayudan definitivamente a entender que es imposible seguir pensando en la fragmentación y en las disciplinas aisladas del contexto. Al aumentar la fragmentación no sólo se parcializa el estudio hasta perder contacto con el problema original si no que se pierde la capacidad de síntesis para interpretar una relación o realidad compleja. La transdisciplinariedad,  intenta superar las barreras de las disciplinas, que no ven al fenómeno como un todo (organizado a partir de la estrecha relación naturaleza biología y sociedad), sino como una parte del problema. Me pregunto si la ONF no se esta comportando como una disciplina; me pregunto si la TN no quiere que la ONF se comporte como una disciplina. 

Creo que es la hora de ponernos honestos con nosotros mismos, o le apostamos del todo a un pensamiento sistémico - complejo que nos esta dando los argumentos necesarios para poder repensar y reaprender lo que nos han dicho, o nos quedamos haciendo una TN y una ONF mecánica y fragmentada.

Dentro  del pensamiento sistémico existes dos aspectos cruciales a estudiar: los Patrones de Organización y las Redes. Son estos dos conceptos los que nos van a  ayudar a recordar que los dientes también hacen parte del cuerpo. El Patrón de Organización de un Sistema Vivo nos da a entender la configuración de las relaciones entre los componentes del sistema, las cuales determinan sus características esenciales. Esto nos esta indicando que a pesar de los cambios físicos que pueda tener un sistema el Patrón de Organización va a permanecer invariable. Lo que si pueden cambiar son los Patrones de Forma o de Estructura, que son las emergencias físicas del Patrón de Organización. Estos patrones irán a cambiar con el tiempo y varían su forma para poder mantener el Patrón de Organización. Lógicamente estos cambios  se hacen gracias a un Proceso Vital, que es el proceso continuo de esa emergencia física. MaturanaVarela utilizan el termino de Autopoiesis para indicar que todos estos procesos  se hacen así mismos, es decir que el sistema tiene la propiedad de auto-eco-organizarse. 

El otro concepto importante de tener en cuenta es el de  las Redes. Es fundamental para el planteamiento sistémico comprender que la red es un patrón común a todo lo vivo. Donde hay vida hay redes, donde hay redes hay conexiones y donde hay conexiones hay emergencias. Las redes vivas se crean y se recrean a si mismas sin cesar mediante la transformación y sustitución de sus componentes; es decir que son autopoiesicas y que de sus relaciones y conexiones pueden emerger cambios en los patrones de forma para mantener el patrón de organización del sistema. Recordemos que el cuerpo humano es un sistema de alta complejidad por la cantidad de relaciones que tiene, por lo tanto en este sistema de alta complejidad a lo largo de la vida irán emergiendo cambios en su forma física, sin implicar que esto sea un cambio en su esencia, en su patrón de organización. No nos cansaremos de repetir lo mismo en este artículo, pues estos conceptos de Patrones y Redes son los pilares para entender las propuestas que se expondrán mas adelante.

De estos conceptos emergen los tres enfoques con los que se pueden estar dando los primeros pasos para una nueva forma de ver la odontología. Desde siempre la odontología académica - ortodoxa se ha preocupado fundamentalmente en sacar adelante dos aspectos; el primero y tal vez el mas importante es su encarnada lucha contra las bacterias, ya que estas han sido catalogadas como causantes primarios de la gran mayoría de enfermedades orales y el segundo aspecto es avanzar vertiginosamente hacia el descubrimientos de nuevos materiales y técnicas odontológicas, que le proporcionaran al paciente bienestar y estética. Aquí se ve claramente el enfoque mecánico que se le está dando a la odontología ya que en ningún momento se esta pensando en lo relacional, sino solamente en el enfoque local, en el fragmento. Aquí, en este momento, es donde me da miedo pensar que la ONF se pueda quedar detenida si sigue pensando que nuestra función es eliminar las bacterias o campos de interferencia u otras irritaciones con nuevas herramientas terapéuticas, olvidándonos de los conceptos de Patrones y Redes que nos esta regalando el Pensamiento Complejo. Por esta razón exponemos aquí estos tres enfoques para pensar en una nueva odontología o mejor en otro acto odontológico. 

Los tres enfoques de que hablamos: son Lo Ecológico, Lo Biológico y Lo Social. Importante tener en cuenta que dividiremos y hablaremos de cada uno de ellos en forma separada para poder tener un orden académico, pero lo esencial es entender que entre ellos no hay limites, que lo que hay son borrosidades; son tres aspectos que se enmarañan, que se confunden, que se conectan y que están en intima relación a cada instante de la Vida.

Primer enfoque: Lo Ecológico

En muchas ocasiones, por no decir que todos los días nos olvidamos donde estamos parados, nos olvidamos qué somos, de qué somos y nos olvidamos también que hacemos parte de un entorno que puede ser nuestra casa, nuestro país, nuestro continente,  nuestro planeta o nuestro Universo entero. En ocasiones es muy interesante pensar en dónde estamos y cual es nuestro papel como parte de este Universo y en ocasiones también puede ser muy interesante preguntarse que relación tendrán nuestros órganos con ese Universo, pero más interesante, para nosotros los odontólogos,  es preguntarnos si el diente, ese diente aislado de todo contexto, tendrá algo que ver con ese Universo.

El universo es un cocktail de orden, desorden y organización. A partir de la auto-eco-organización el sujeto, que somos nosotros, emerge al tiempo con el mundo, es decir con la vida, de esta manera sujeto y objeto, aparecen como dos emergencias inseparables de la relación sistema autoorganizador-ecosistema. Estamos hablando de una íntima relación, desde el inicio de la Vida, con el entorno en que nos movemos. Es imposible aislarse de esta realidad. Entre otras cosas, somos sistemas de alta complejidad, nos mantenemos alejados del equilibrio termodinámico, es decir que para mantenernos vivos necesitamos de flujos continuos de materia y energía  procedentes de este entorno para poder interactuar con él.

He aquí una de mis primeras preguntas. Si emergemos al tiempo con el mundo, si nos relacionamos con ese entorno, ¿por qué no incluimos también a los dientes en esta relación? ¿Qué de malo, o qué de bueno tienen los dientes para aislarlos del medio, como hasta ahora lo hemos aislado? Si nos consideramos seres termodinámicamente abiertos, ¿los dientes serán termodinámicamente cerrados? Lo pregunto porque al parecer la academia ortodoxa nos ha entrenado para hacer maravillas en la boca sin tener en cuenta el resto del organismo. Y lo peor, es tan cerrado este concepto, que no admitimos la idea que en los dientes pueda suceder algún evento por una participación de un órgano a distancia. Y cuidado con esto, colegas Odontólogos Neurofocales, pues nos hemos acostumbrado a pensar en una relación lineal dientes - órganos, pero pocas veces en una relación órganos - dientes. Por esta razón es que digo que nos estamos confundiendo con el discurso, pues en un discurso sistémico y complejo como lo estamos planteando no caben las fragmentaciones o las disciplinas; no caben los sistemas cerrados. Lo digo por la siguiente razón. Se considera un ser vivo o un organismo vivo como aquel sistema que sea capaz de sintetizar sus componentes a partir de su entorno. La pregunta que inmediatamente me surge  ¿es nuestro órgano dental   un órgano vivo capaz de sintetizar sus componentes a partir del medio que lo rodea? Yo creo que sí.

Es decir que el diente también tiene la capacidad de intercambiar materia y energía con cualquier otro órgano del sistema o al contrario, cualquier órgano, articulación, glándula, etc, también tendrá la capacidad de intercambiar materia y energía con ese diente.

Estamos entonces frente a un órgano vivo en permanente relación con su entorno, en el que además de influenciarlo él también se puede ver influenciado por ese sistema; si somos observadores de la naturaleza y de las relaciones de ella con todo lo que la rodea, veremos que podríamos utilizar como modelo de sostenibilidad ecológica precisamente los modelos de los ecosistemas de la naturaleza,  que son comunidades sostenibles de plantas, animales y microorganismos, si, microorganismos. Siguiente pregunta: ¿será que la naturaleza se equivocó con la boca, con los dientes, para que sea imposible que podamos convivir con las bacterias dentro de ella? Si hay sostenibilidad ecológica en la naturaleza, ¿por qué no la puede haber en la boca? Recordemos que todos los ecosistemas han venido evolucionando desde el principio para sustentar la vida. Hay que entender que el diente también hace parte de un sistema ecológico ancestral en el que no solo hay estructuras biológicas, celulares y bioquímicas, sino también microorganismos necesarios para el sostenimiento de la vida de ese órgano. No entenderlo así es seguir pensando  que nuestros enemigos son las bacterias, es seguir pensando en un campo ecológico muy reducido: las bacterias como causantes de todas las enfermedades orales; y más que esto, el órgano dental fuera de todo contexto ecológico. ¿Por qué cuando estamos frente a una caries,  una pulpitis,  una gingivitis, etc, no nos preguntamos ¿por qué están estas bacterias aquí?; ¿Qué quieren decirme con su presencia?; ¿Qué tipo de colaboración le están prestando al sistema?; ¿Por qué se están solidarizando con ese organismo?; ¿Por qué quieren perpetuar una inflamación? Pero no, tenemos que acabarlas, matarlas, son nuestras enemigas, son las causantes de las irritaciones, de los campos de interferencia. Craso error, pues si  lo hacemos estamos siguiendo uno de los preceptos del pensamiento mecánico y lineal: la causalidad.

Por eso digo que tenemos que hacer un alto en el camino y pensar si como Odontólogos Neurofocales  estamos haciendo lo mismo que la ortodoxia. Cuando le damos un nombre a la inflamación o al absceso  (diagnóstico) y este tiene una etiología (casi siempre bacteriana) y pensamos que nosotros, con nuestras herramientas y conocimientos odontológicos (muy alternativos) somos los únicos que podemos solucionar este problema, tenemos que recordar que estamos actuando como especialistas de la boca. Y lo que se propone  es que no podemos seguir siendo odontólogos de la boca, sino odontólogos de todo el cuerpo, pues estamos siguiendo un planteamiento sistémico. Creo que no hacerlo así, es seguir pensando en una Odontología Neurofocal como una disciplina, como una especialidad. Y si es  así, entonces propongo que no sólo existan Odontólogos Neurofocales sino también Traumatólogos Neurofocales, Cardiólogos Neurofocales, Neumólogos Neurofocales, Otorrinolaringólogos Neurofocales o Ginecólogos Neurofocales; y cada uno con su especialidad, haciendo lo mejor que puede en su  segmento, en su pedacito, en su parcela. ¿Uds. se imaginan un medico neuralterapeuta haciendo esto? Seria inconcebible desde todo punto de vista. Ah, pero el odontólogo si lo pude hacer, si puede trabajar en su pedacito y olvidarse del resto. ¿Por qué? Porque seguimos siendo los parias del cuerpo....

Por eso creo que  uno de los aspectos más importantes en estos momentos cruciales es entender que la vida y la ecología deberán constituir la parte más importante de la educación a todos los niveles, desde las escuelas de educación primaria y secundaria hasta las universidades y los programas de formación continua de los profesionales, no importando su práctica profesional. Si logramos esto antes de enfrascarnos en una carrera profesional como la odontología, que ya es una especialización, creo que lograremos tener  una verdadera visión sistémica como se propone en el pensamiento complejo.

Segundo enfoque: Lo Biológico

Este es el campo en donde más se ha trabajado, lógico, es el que se acerca más a lo científico, en  el que más se puede investigar, en el que más se puede medir, cuantificar. Pero a pesar que es el enfoque que más se acerca al paradigma mecánico, no  hay que excluirlo, al contrario, hay que incluirlo porque nos alimenta y nos da fortaleza para seguir creyendo en la utopía.

Si estamos hablando de biología, estamos hablando de vida, y donde hay vida hay redes y donde hay redes hay patrones de organización y en un sistema de alta complejidad, como  es el cuerpo humano, suceden permanentemente emergencias para mantener ese patrón de organización. Esta descripción la considero crucial para la comprensión de la emergencia de las formas y las funciones biológicas. Los estudios detallados sobre los seres termodinámicamente abiertos en los sistemas complejos han desembocado en la teoría de las Estructuras Disipativas. Una Estructura Disipativa tal como la concibe el premio Nóbel de Química de 1977, profesor Dr. Ilya Prigogine, (precursor de la teoría del caos) es un sistema abierto que permanece en estado alejado del equilibrio pero que al mismo tiempo conserva la estabilidad: se mantiene la misma estructura general a pesar del flujo incesante y cambio continuo de sus componentes.  Desde la perspectiva de la materia, la estructura física de un sistema vivo es una Estructura Disipativa. Es decir que la dinámica de estas Estructuras Disipativas incluye específicamente la emergencia espontánea de nuevas formas de orden. Prigogine  insiste en la íntima interacción entre la estructura por un lado y el cambio o disipación por el otro. Estas emergencias de orden en puntos críticos de inestabilidad (puntos de bifurcación) constituyen uno de los fenómenos más importantes para la nueva comprensión de la vida. Es lo que desde hace algún tiempo hemos escuchado nombrar con el nombre de Auto-Eco-Organización. Esto ha sido reconocido como el origen dinámico del desarrollo, del aprendizaje y de la evolución.

La capacidad para generar nuevas formas es lo que se conoce con el nombre de Creatividad. El sistema crea a cada instante gracias a los procesos de auto-eco-organización. La Vida avanza constantemente hacia la novedad gracias a estos procesos y esto constituye una propiedad clave de todo ser vivo, ya que gracias a estos cambios creativos el sistema mantiene su esencia, su patrón de organización. Si esto puede suceder en cualquier sitio de este sistema de alta complejidad entonces las patologías orales tampoco escaparían a este nuevo concepto y estaríamos viendo en ellas una continua novedad o un acto de creatividad del cuerpo hacia su aprendizaje y evolución, es decir su búsqueda teleológica; por lo tanto desde los dientes, y los procesos que en él suceden, el individuo también puede llegar a buscar sus propósitos de Vida.

Y según estos comentarios vuelven las preguntas: ¿Según Prigogine y su teoría sobre las Estructuras Disipativas, se podrán explicar la caries y la enfermedad periodontal y otras patologías  más, solo como simples enfermedades orales? o los podemos empezar a explicar también como cambios en los patrones de forma?

Yo pienso que es hora de pensar en la utopía, ya que cada vez nos llenamos de más argumentos para pensar que no solo la teoría bacteriana es la única verdad acerca de  los cambios físicos que se pueden generar en los dientes y sus estructuras aledañas.

El día que la ortodoxia acepte las teorías del pensamiento complejo, los procesos emergentes y los procesos de auto-eco-organización, ese día, estaremos iniciando posiblemente un nuevo acto odontológico, y estaremos presenciando el posible derrumbe de una certeza que ha querido ser absoluta durante mas de 300 años, cuando el odontólogo francés Pierre Fauchard,  considerado el fundador de la odontología moderna, con la publicación de su libro El Cirujano Dentista (1728), sentenciaba prácticamente que la odontología quedaba considerada como una rama científica independiente de la medicina, iniciándose así una odontología fragmentada del resto del cuerpo y convirtiéndola en una disciplina originando de esta manera teorías de causalidad bacterianas, por ejemplo la acidogénica,  (respaldada científicamente) en donde la única explicación para la caries dental y/o la enfermedad periodontal vienen del daño que causan las bacterias cuando estas se depositan sobre el diente. En otras palabras, solo son aceptados los cambios en los patrones de forma por el daño que puedan hacer las bacterias sobre los tejidos dentales o sobre el hueso alveolar. Esperaremos con paciencia el día en que se quiera dialogar desde lo complejo y se acepte que la teoría de las Estructuras Disipativas también puede tener tanta o más validez  que la teoría bacteriana como causante de las alteraciones físicas que suceden en los tejidos blandos y duros de la cavidad oral.

Bueno, y si le hacemos el juego a lo ortodoxo puede surgir la siguiente pregunta: ¿Y cómo es eso que un órgano a distancia puede ocasionar una alteración física al tejido dental o al tejido óseo? Porque cuando se habla de la teoría bacteriana como causante de las alteraciones estructurales en los tejidos orales, es posible "ver" (objetivamente), mediante un estudio bacteriológico, que las bacterias si son las causantes de dicha alteración y que debajo de esa placa bacteriana se pueden producir los daños en los tejidos. Esta seria la pregunta y un análisis sencillo de la producción de la caries y la enfermedad peridontal, desde la mirada ortodoxa de la odontología. Es imposible creer o admitir en algo que no veamos o que nuestros cinco sentidos no lo puedan corroborar. Pero resulta que desde la ortodoxia también se pueden dar las explicaciones a la propuesta que estamos haciendo. Estamos hablando de nuestro Sistema Nervioso, sistema que relaciona o conecta todas las partes de nuestro sistema de alta complejidad. Algún día un paciente, tratando de explicar esto de las relaciones dientes - órganos, me hacía la siguiente reflexión: ¿Entonces donde hay células hay vida? ¿Y donde hay vida hay nervios? ¿Entonces allá, hasta donde hay nervios pueden haber conexiones, cierto? ¿Y hasta allá va la Terapia Neural, cierto? El paciente entendió el mensaje mucho más fácil y rápido que algunos doctores a los que es imposible hacerles entender estos conceptos.

Es muy ortodoxo y nada alternativo el aceptar que nuestro organismo posee este tejido que es el que me sirve de receptor, transmisor y emisor de todas las informaciones que  llegan y salen del organismo. El Sistema Nervioso es el canal de información y en Biocibernetica se entiende por canal de información la conexión entre los elementos de un sistema y una fuente exterior de información y bajo este concepto aceptamos que la enfermedad es la resultante de una mala información. I. Pavlov ya lo sospechaba cuando afirmaba que "El Sistema Nervioso es el gran mediador en el cuerpo humano". 

De tal modo que si estamos frente a un  órgano (el diente) que también tiene tejido nervioso (tejido pulpar) no podemos ignorar que en él también  van a ocurrir los fenómenos de información de los que habla la Biocibernetica.

Y esta información puede entonces venir en ambos sentidos, desde los dientes hacia los órganos o desde los órganos hacia los dientes. 

Speransky nos dejó muchas cosas interesantes en su libro Bases para una Nueva Teoría de la Medicina, una de ellas fue pensar y demostrar que  el SN es un objeto nuevo después de una lesión local y reaccionará a estímulos de una nueva manera. Esta misma perturbación afectará al sistema diferentemente en diversos momentos. ¿Cuándo, cómo y dónde?  He ahí la cuestión. Es decir, que luego de cualquier experiencia que tenga el sistema en él quedará la memoria que luego hará emergencia en otros sitios de ese sistema, alterando sus patrones de forma y produciendo cambios estructurales. Estos cambios estructurales pueden ser, desde la mirada odontológica, una caries, una pulpitis o una gingivitis, por nombrar las más comunes; aquí Speransky también nos da una mano al concluir luego de sus estudios que la explicación bacteriana, como causante de muchas patologías, no es del todo cierta, ya que ellas (las bacterias) pueden servir más como indicadoras de la alteración del terreno, que puede dar como resultado una alteración estructural (patrón  de forma), pero no siempre es la causa de esa alteración.

Pero esto no solo se queda en que el SN nos sirve como canal de información para que el sistema prefiera cambiar sus patrones de forma para mantener sus patrones de organización. En este sistema también suceden fenómenos cuánticos que nos dan nuevamente una mano para poder pensar que nuestra locura no es tan solo una utopía. Roger Penrose es uno de los pensadores más originales y creativos de la actualidad. Puede ser considerado como uno de los físicos más importantes que ha trabajado en Relatividad General desde Einstein. Junto a Stephen Hawking han exprimido la Relatividad General hasta sus últimas consecuencias con sus teoremas de las singularidades espacio-temporales. En el libro Las Sombras de la Mente plantea, en su teoría  de la mente, que en los microtúbulos del citoesqueleto se presentan fenómenos de Coherencia Cuántica. No nos detenemos aquí a explicar en qué consisten estos fenómenos, pero esto nos invita de nuevo a reflexionar acerca si en los dientes también se producen fenómenos cuánticos como se pueden producir en cualquier otra parte del cuerpo o de la naturaleza. Según esto, en ellos también se producen condensaciones de Bose - Einstein, al igual que en otras partes del cuerpo. No podemos ignorar que en las células nerviosas del tejido pulpar también hay citoesqueleto y por lo tanto existirán microtúbulos en los cuales se pueden presentar también estos fenómenos. Estos microtúbulos de la pulpa dental también formaran redes de comunicación y podrán funcionar como procesadores de información. Los Microtúbulos también podrán ser responsables de mantener la intensidad de la sinapsis y de organizar el crecimiento de otras terminaciones nerviosas, guiándolas hacia sus conexiones con más células nerviosas, como sucede en otras partes del cuerpo. Y si los microtúbulos están realmente involucrados en el control de la plasticidad neuronal, no estamos lejos en  pensar que también ejerciendo acción sobre los dientes o en otros sitios específicos del organismo podemos participar también en este tipo de procesos.

¿Y como es eso de ejercer acción? Según los científicos Chilenos Maturana y Varela, nunca es posible dirigir un sistema vivo, sino tan solo perturbarlo, nosotros desde la Terapia Neural diríamos impulsarlo. Afirman: "El sistema vivo no tan solo especifica sus cambios estructurales (de forma), sino que también impulsos (perturbaciones) del entorno van actuar sobre esos cambios". Recordemos nuevamente que  somos seres termodinámicamente abiertos y por lo tanto estamos recibiendo permanentemente información del exterior. El exterior es lo que esta rodeando al ser humano (medio ambiente), pero al mismo tiempo el diente o cualquier órgano tiene un mundo exterior que es el mismo organismo.
De tal manera que si estamos hablando de las relaciones del diente con el organismo y viceversa podemos concluir que si realizamos un impulso neuralterapéutico en un sitio específico del organismo, este tendrá la capacidad de buscar su propio orden y para esto podrá cambiar sus patrones de forma, para  que conserve su patrón de organización. Creemos entonces que así como el patrón de forma puede ser un tumor en páncreas,  un absceso hepático, una artritis o una gastritis, el cuerpo también puede alterar su patrón de forma desde la boca y hacer una caries, una periodontitis, una pulpitis, una necrosis pulpar, un absceso apical, una alteración en la ATM, una mal posición dental o una alveolitis. ¿Porqué no? ¿Será posible que impulsando o perturbando a ese sistema vivo (con procaína) en su experiencia, en su historia, en su singularidad lograremos entender el  por qué de los cambios en los patrones de forma en los dientes y sus tejidos de soporte? Esto es caminar hacia la utopía, para esto se necesita alejarse de los miedos, tener paciencia, saber esperar, observar y confiar en la incertidumbre de la Vida. Si hacemos un alto en el camino podemos tener la oportunidad de creer que estamos frente a las  bases para formular una nueva teoría en la odontología. Lograremos mostrar que en cada singularidad hay emergencias o patrones de forma diferentes que nos puede estar indicando que las bacterias no son la causa única de los cambios en las estructuras físicas de los dientes y sus tejidos de soporte. De esta manera tenemos que poner más atención en el terreno del paciente, como es su comportamiento emocional, como son sus hábitos  de alimentación, su percepción frente a la Vida, su entorno, el medio en que vive, con quién vive y cómo es su comunidad.

Esto nos llevara a repensar y a cuestionar los programas de prevención oral, pues este sigue siendo disciplinario, localista y fragmentado. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea que podemos estar tranquilos que con solo las medidas protocolarias de prevención oral,  que existen hoy en día, lograremos que el paciente no haga una caries, o una gingivitis (por nombrar las dos patologías más comunes). El paciente hará también una caries o una gingivitis cuando él lo necesite para lograr mantener su esencia, su patrón de organización; él  no lo va a dejar de hacer por que nosotros hayamos colocado un flúor, un sellante o por que él se cepille tres veces al día y utilice seda dental. No quiere decir esto que estas medidas no sirvan, no! Claro que sirven y en ocasiones son necesarias, pero lo que gritamos es que no son las únicas. Proponemos más bien, pensar en Promoción de la Vida, nos suena mas integral, holístico, sistémico y más acorde con el pensamiento complejo, que es el que estamos analizando en esta oportunidad. Esto incluiría todo: lo ecológico, lo biológico y lo social. Ah! Y también la higiene oral.

Viéndolo de esta manera, será nuestro deber (como seres de alta complejidad) salirnos de la boca y preguntarle al cuerpo con una aguja (con toda una concepción paradigmática detrás de la aguja) por qué esta alterando estos patrones de forma.

Entonces: ¿Impulsamos?

Dice F. Kapra en su libro Conexiones Ocultas: La esperanza no es una convicción de que algo va a salir bien, sino de que tiene sentido, sea cual fuere el resultado final.

Tercer enfoque: Lo Social

Y si lo biológico es lo más estudiado por parte de los odontólogos, lo social es lo que menos relacionamos; es más, no entra dentro del cuestionamiento como posible factor para que el paciente sufra de alteraciones orales. ¿Que tendrá que ver una caries con la comunidad? Pues entremos a ver qué posibilidades le podemos encontrar desde nuestro enfoque sistémico. Puede ser probable que las ideas y conceptos desarrollados por la teoría de la complejidad, como la retroalimentación y la emergencia, sean también relevantes en el contexto social.

Una red social es un organismo vivo; tiene su patrón de organización. Recordemos que es fundamental para el planteamiento sistémico comprender que la red es un patrón común a todo lo vivo. Al ser la red social un organismo vivo tiene intercambio de materia y energía con el exterior, es decir, este organismo vivo, que puede ser la comunidad, puede ser afectado por su entorno, pero al mismo tiempo esta comunidad puede afectar a su entorno. Extender la comprensión sistémica de la vida al ámbito social significa, por consiguiente aplicar a la realidad social nuestro comportamiento de los patrones y principios de organización básicos de la vida y más específicamente, nuestra comprensión de las redes vivas. Para comprender las estructuras de tales redes necesitaremos ideas y conceptos de la teoría social, de la filosofía, de la ciencia cognitiva, de la antropología, entre otras muchas disciplinas. Esto es pensar en lo transdisciplinario, esto es invitar a pensar en una Odontología Neurofocal como una transdisciplina.

Uno de los propósitos a los que queremos llegar con este escrito, es entender la importancia de las relaciones. Hemos afirmado en otras oportunidades que las relaciones son el evento más importante del Universo. Por tal razón le hemos apostado a esta idea y estamos convencidos que así es. Hasta ahora hemos hablado que los dientes y el resto del organismo se relacionan gracias a procesos de información en el que el Sistema Nervioso es el canal que ayuda a que este fenómeno se pueda dar. Gracias a esto afirmábamos que había una nueva posibilidad de pensar la odontología. Pero si la red social es un organismo vivo ¿cual es el canal de información?  El sociólogo alemán Niklas Luhmann (autor de la Teoría de la Comunicación), identifica las comunicaciones como elementos de las redes sociales. La comunicación es utilizada por los sistemas sociales como una forma particular de reproducción autopoiésica (auto-eco-organización). Entonces tenemos un elemento: la comunicación; que es utilizada por la red social, por ese organismo vivo para poder relacionarse. Esta forma de relacionarse produce un sistema de creencias, explicaciones y valores compartidos que es continuamente sostenido por nuevas comunicaciones. Es como ir contando una historia de generación en generación, al final uno termina  por creer  que la historia que le han contado es la realidad y es la única verdad. Es de esperar entonces un doble efecto en las redes de comunicación; por un lado, generan ideas y contextos de significado, y por el otro, normas de comportamiento o estructuras sociales.

Pensemos en una comunidad universitaria como una forma de red social. Aquí la educación tal como existe en la actualidad, reprime el pensamiento, transmite datos, conocimientos, saberes y resultados que otros pensaron pero no enseña ni permite pensar. Se forma al individuo en la disciplina desgraciada del hacer y estudiar lo que no le interesa o  lo que le pueda generar dividendos o una buena calidad de vida. No suscita deseo por la necesidad de aprender.
Desgraciadamente entre el alumno y el maestro no hay comunicación del saber;  sino una relación de ganar o perder; en la que el maestro nunca pierde; ni se deja poner en cuestión. Esto va creando un entorno especial en el que se empiezan a aparecer relaciones de poder. El maestro le comunica, le hace saber al estudiante que él tiene el poder. Se crea un estado de dependencia entre el estudiante y el maestro y se cree que así debe ser y que de esta manera esta bien. ¿Que hace el estudiante cuando sale de la universidad?, pues adquiere el poder que antes tenia su maestro y ahora se convierte en maestro de los demás, que en nuestro espacio van a ser los pacientes o los otros miembros de esa comunidad.

El sociólogo británico Anthony Giddens (Autor de la Teoría de la Estructura) subraya que  la conducta estratégica de la gente se basa en gran medida en el modo como interpreta su entorno. El estudiante ha interpretado su entorno y luego proyecta la situación por la que él ha pasado, pues para él esa es la forma de de ser, hacer y de ver la realidad. La acción humana, entonces,  se origina a partir del significado  que atribuimos a nuestro entorno. Las  estructuras sociales nos permiten interactuar, al mismo tiempo que son reproducidas por nuestras interacciones. Es lo que Giddens denomina dualidad de estructura, y admite su semejanza con la naturaleza circular de las redes autopoiésicas en biología.

Tenemos entonces dos elementos: la comunicación y la interpretación del entorno. Estos dos elementos nos hacen creer que tenemos el poder y el control sobre el otro y que gracias a nuestras acciones (informaciones) el otro se sane si sigue nuestras indicaciones o se enferme si no las obedece, ignorando que ese ser hace parte de una red que esta en relación con los otros miembros de la comunidad y que como parte de ella tendrá emergencias  o cambios en su patrones de forma para que esa comunidad mantenga su patrón de organización como cualquier otro organismo vivo. De manera que el fenómeno social también se puede entender en términos de emergencia, de patrones y de redes.

¿Hasta que punto las dos enfermedades orales mas comunes en la boca (enfermedad periodontal y caries dental) son emergencias físicas de ese sistema que es la comunidad? ¿Por qué  a pesar de todas las medidas preventivas, se siguen presentando estas dos patologías en nuestra población? ¿Por qué entre más alejada se encuentra una comunidad de las  grandes urbes, menores son sus problemas de salud oral y de salud general? ¿No nos quiere decir esto que las enfermedades en la boca trascienden lo bacteriano y que trascienden nuestro hacer en odontología?

Seguramente tendremos que revisar estas preguntas para ver dónde esta el punto en que nos perdimos. Tendremos que revisar este tipo de educación que tiende a producir un individuo que tenga el máximo de dependencia de los demás y el mínimo de autonomía.
Todo esto nos lleva a que nos necesitemos como mercancía; porque la Universidad forma una actitud ante la división  social del trabajo hecha de fe ciega en el otro y de la ignorancia asumida sobre si mismo. Es una expropiación  de su propio cuerpo.  
La sociedad  necesita que la gente no sepa nada de su cuerpo y de su funcionamiento, por que para eso esta la medicina o la odontología. Cuando nos quitamos las vendas de los ojos y vemos otras realidades no se necesita de una gran sensibilidad social para saber cuales son las causas de las enfermedades. Entendiendo las carencias que se presentan en una comunidad o en un individuo entenderemos que el fenómeno social, cultural y económico que hay en esa comunidad tendrá relación con los enfermos y sus enfermedades.
Es allí donde tendremos que actuar, y más que herramientas terapéuticas o mecánicas, necesitaremos conceptos y sensibilidades para poder llegar a comprender y entender esa comunidad y de alguna manera vivir su proceso para que, siendo solidarios con ella, tratemos de originar impulsos específicos para que esa comunidad pueda conseguir su auto-eco-organización. ¿Nos quedamos entonces lamentándonos  de lo difícil que pueden ser estos cambios sin siquiera tratar de estimularlos a que cambien teniendo en cuenta toda esta teoría de la complejidad y de los patrones de organización? ¿Nos quedamos encerrados en el consultorio con nuestros conocimientos sin entregárselos a la comunidad que al final es quien mas lo necesita? ¿Será que estamos muy lejos de alcanzar la utopía?

La integración de las ideas y conceptos de las ciencias naturales de las ciencias sociales y de las nuevas filosofías emergentes (pensamiento complejo) y el reflexionar sobre el mecanismo y el positivismo nos llevara a una mejor comprensión sistémica de la vida. De todos estos estudios debe emerger un nuevo tipo de ciencia que tratara con las cualidades más que las cantidades, que se basara en la experiencia compartida más que en las mediciones verificables. Los datos de una ciencia así tendrían patrones de experiencia, que no pueden ser cuantificados ni analizados. Por otro lado los modelos  conceptuales que interrelacionarán estos datos deberían ser lógicamente consistentes, como cualquier modelo científico, e incluso podrían comprender elementos cuantitativos.

De todos estos conceptos me surgen las últimas preguntas: ¿A quién le debemos obediencia? ¿A la institución, a la norma, al modelo antropocéntrico? Cuando yo me relaciono con la Vida y me siento parte de ella, logro comprender que es a ella a quien le debemos obediencia, pues fue ella la que nos parió. En cambio las  instituciones son elementos que debemos entrar a revisar. En ellas hay características que en poco o nada se parecen a la naturaleza y que en últimas son los modelos que tenemos que seguir. Las estructuras formales (institucionales) son conjuntos de normas y reglas que definen  las relaciones entre personas y tareas y determinan la distribución del poder. Hay acuerdos contractuales y funciones bien definidas. Tienen documentos oficiales, diagramas organizativos, reglamentos internos, manuales  de conducta, de procedimientos, de protocolos, de presupuestos, que establecen su política, sus estrategias y sus objetivos. Las instituciones son una cultura que tiene su ética y su política basadas en la rentabilidad, la productividad y la competitividad, y donde el hombre y el saber también son mercancías En la estructura  formal las funciones y las relaciones de poder son más importantes que las personas, por lo que persisten a través del tiempo aunque estas cambien.

Las estructuras informales (organizaciones) son redes de comunicaciones fluidas y fluctuantes. Esas comunicaciones incluyen formas no verbales de funcionamiento en donde cada persona sabe de sus responsabilidades, hay una tarea común a través de la cual se intercambian habilidades y se genera conocimiento compartido.
No hay jefaturas, ni departamentos ni  protocolos de funcionamiento, no hay objetivos definidos, o mejor, el único objetivo es que la Vida continúe. Cuando en ella entra gente nueva, la red puede reconfigurarse, si alguien se va la red cambiara de nuevo y hasta podrá desaparecer. Por estas razones le apostamos más a las organizaciones que al modelo hegemónico y dictatorial de las instituciones, porque ellas son libres  de pensar, de hacer preguntas, de ver contradicciones, porque ellas  se parecen más a la naturaleza, a la Vida.

Por último, y antes de hacer las propuestas generales, quisiera concluir que hemos visto que la Odontología Neurofocal tiene que abrirse a una educación que signifique riesgo, aventura, travesía, dudar de si mismo, desconfiar de las verdades reveladas, decir si a una realidad más allá de todo ideal, afirmar y crear. Que la ONF es más que la simple relación lineal dientes - órganos, que es  trascender  de la disciplina a la transdisciplina y que finalmente en este momento toma mucha importancia aquello que muchas veces repetimos pero que pocas veces aplicamos: es una forma de vivir y de relacionarme con la Vida. Terminamos con un poema del poeta argentino Roberto Juarroz que nos invita a dejar los miedos de preguntar y a no esperar nada de esas preguntas, pero que con esto tenemos la oportunidad de querer alcanzar la utopía y de ser libres de pensamiento, esto es querer alcanzar la felicidad, respetando al otro.

Entre la zona de la preguntas
y la zona de las respuestas
hay un territorio donde acecha
un extraño brote.
 
Toda pregunta es un fracaso:
toda respuesta es otro.
Pero entre ambas derrotas suele emerger como un humilde tallo
algo que esta mas allá de los
SOMETIMIENTOS.

Propuestas generales

  1. Ser coherentes con el discurso
  2. Se debe hacer énfasis en una educación no sólo para formar médicos u odontólogos para subsanar las necesidades del mercado laboral y las exigencias del sistema, sino para la formación de verdaderos seres humanos que entiendan su posición y función en este planeta y en este universo
  3. La odontología debería ser una profundización de la medicina, para que de esta forma se salga de una vez por todas del concepto de disciplina y de la fragmentación en que se encuentra hoy en día
  4. El Odontólogo Neurofocal debe ser ante todo Terapeuta Neural, así no caeríamos en una incoherencia paradigmática

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