Terapia Neural de Segmento

Jürgen Huneke
Médico. Alemania

-- Encuentro Internacional de Terapia Neural. Barcelona 1998 --

Transcripción

Damas y caballeros, muy buenos días. Estimados colegas,

En primer lugar quiero agradecer a los organizadores de este intercambio internacional de ideas de Terapia Neural.
Asimismo quiero agradecer al Dr. Peter Dosch que al fin de cuentas, la mayoría de nosotros le debemos a él el haber entrado en la TN y si él no hubiera existido probablemente no nos estaríamos uniendo. El impulsó mucho la TN en Latinoamérica, probablemente fue el primero que impulsó la TN aquí en España; les mando un caluroso saludo de Peter.
Peter fue uno de los primeros colaboradores de Huneke, y le debemos a él gran parte de la difusión de la TN. Si él en ese entonces no hubiera escrito el libro que escribió ni invertido tanto en que se diera a conocer la TN, probablemente la TN no estaría donde está. Es una de las personas que ha luchado fuerte por la TN, y siempre que lo he visto me ha comentado del Dr. Payán, por lo que me da mucho gusto por fin de poderme encontrar con usted.

La ponencia del Dr. Rivera fue excelente y no cabe duda que nos lleva a voltear hacia el macrocosmos, para volver a mirar el microcosmos y darnos cuenta que casi no sabemos nada. Son muy interesantes los aspectos que él estuvo mencionando tangencialmente acerca de la procaína y como ésta probablemente influye de una forma muy importante.

La TN está muy casada con los anestésicos locales, sobre todo con la procaína. Me gustaría hacer un breve resumen histórico.

Ya había muchos trabajos anteriores al Dr. F. Huneke, algunos colegas que habían trabajado con anestésicos locales, sobre todo con la procaína, que era el único que había en esa época, y ellos habían hecho observaciones similares a las que hizo después F.Huneke, pero sin tener la suerte de poder difundirlas.

Si no existiera el desarrollo histórico que tenemos hasta la fecha, no estaríamos haciendo TN, y para eso no solamente se necesita de la procaína, sino también de las agujas. En 1843 el francés Prevast y el escocés Wort desarrollaron la idea de establecer un tubo muy delgadito que funcionara como aguja de inyección.

En 1863 el médico peruano Moreno May publicó acerca de experimentos en animales con cocaína, como ella podía anestesiar la pierna de una rana. En 1884 un médico oftalmólogo austríaco de la ciudad de Viena empieza a trabajar según los consejos que le había dado un amigo suyo que era S. Freud, el cual anteriormente ya había hecho anestesia a nivel de mucosas con cocaína.
El primero que se conoce que inyectó cocaína con fines anestésicos locales fue un cirujano llamado Slewis, muy amigo de Virchow. El problema mayoritario entonces eran los efectos secundarios.

En 1905 Einhorn sintetizó por primera vez la procaína, un anestésico local que no tiene los efectos secundarios que tenía la cocaína.
Debemos situarnos en la historia de la medicina y ver que antes de esto, las suturas, las operaciones, la reducción de fracturas, etc... conllevaba mucho dolor. Es un cambio radical en el manejo del dolor en la Historia de la Medicina.
Einhorn ya había trabajado con cocaína, y en un Congreso en 1908, frente a 800 cirujanos explicó cómo infiltrar procaína, no solamente para quitar el dolor cuando se suturaba, etc., sino también para otros efectos curativos, efectos antiinflamatorios. Exponer esto ante 800 cirujanos y que se burlen de él debió ser una expenencla terrible.

Lerische en 1920 reportó la curación de migrañas inyectando procaína en la arteria temporal. Son suyas estas palabras: "la procaína es el bisturí sin sangre del cirujano".

Hay un cierto paralelismo entre lo que le sucedió a Schlach y lo que les sucedió a Ferdinand y Walter Huneke en los primeros años, porque se encontraron con mucha resistencia entre los médicos para entender o a aceptar que la procaína no solamente es un anestésico, sino que también produce otros efectos curativos.
F. y W. Huneke eran hermanos que venían de una familia donde el padre y el abuelo eran médicos. Tenían una hermana que sufría de migraña, pero que no era una migraña de esas típicas que tal vez le dan como síndrome premenstrual, o alguna vez al año, sino que era una migraña muy difícil que se manifestaba casi a diario. Entre el padre y los dos hermanos médicos, le daban medicamentos sintomáticos varias veces al día. Un un amigo ortopedista de Ferdinand le dijo: "mira, para la migraña de tu hermana acaba de salir este medicamento que nosotros como ortopedistas usamos mucho ¿porqué no se lo inyectas? Y Ferdinand le inyectó a su hermana este medicamento y casi en segundos, sin ser un fenómeno en segundos (más adelante vamos a ver lo qué es un fenómeno en segundos), se le quitó ese dolor y, lo que es más interesante, es que la migraña no volvió a aparecer. El intuyó que no podía ser el medicamento antirreumático que le había inyectado, sino que probablemente era la procaína que contenía para quitar el dolor de la inyección intramuscular. El se lo puso endovenoso por error, y los hermanos Huneke pidieron que les prepararan procaína inyectable y se empezaron a inyectar uno al otro endovenoso para ver que efectos producía.

Comprobando que inyectándose ellos y a la hermana no había pasado nada, empezaron a inyectar a los pacientes, y muchos de éstos mejoraron. Definitivamente no es una panacea, y no todos los pacientes se curaron, pero se dieron cuenta que al incorporar la inyección endovenosa de procaína les empezó a dar muchos resultados en donde antes no los habían tenido. Ferdinand, que al principio nada más inyectaba endovenoso, un día que a la paciente no le encontraba la vena, se lo puso paravenoso y el resultado fue el mismo. Fue el nacimiento de lo que hoy en día conocemos como la terapia de segmento.

Cuando los pacientes se sienten mejor lo recomiendan, y así empezaron a recomendar esta nueva terapia de infiltraciones de procaína endovenosa y de segmento. Con el tiempo se empezaron a acercar médicos para ver lo que estaban haciendo los Huneke. Empezaron a desarrollar algunas técnicas, basadas mayoritariamente en las infiltraciones anestésicas, pues estaban avanzando mucho, como el supraorbitario, el infraorbitario, el mentoniano, diferentes raíces del ciático, etc...
Y lo interesante de Huneke es que él se da cuenta que cuando inyecta la procaína paravenosa -no endovenosa-, los efectos son muy rápidos. Al principio pensaban que la procaína difundía vía hematógena, pero después se dio cuenta -y eso es lo genial-, que cuando él pone la procaína por fuera de la vena empieza a ver cambios tan rápidos que de ninguna manera se podía pensar en una difusión hematógena. Desde entonces él postula que tienen que ser cambios electromagnéticos y que el mediador que trabaja en esa velocidad no puede ser otro mas que el sistema nervioso.

Stern, en 1946, empezó a hablar a cerca de lo que es el retículo terminal, la tela del axón, que como una red rodea los capilares. Esto fue uno de los hallazgos bibliográficos que apoyaron mucho a Huneke. También en la bibliografía que leyó, encontró los trabajos de los reflejos cuti-viscerales y viscero‑cutáneos de Mackency y de Hetts. Con estos dos modelos de pensamiento trató de empezar a explicar lo que estaba viviendo con la procaína.

Hasta 1940 inyectaban directamente en el segmento. El segmento consta desde el punto de vista embriológico de las tres láminas o capas que nosotros conocemos: el ectodermo, el mesodermo y el endodermo. Del mesodermo sale el esclerotomos, del cual nacen los huesos, el dermatomo, el miotomo. Del ectodermo salen básicamente estructuras nerviosas y la epidermis.

Hablemos ahora acerca del Campo Interferente.

En 1940 se presenta en la consulta del Dr. F. Huneke, en Düsseldorf, una paciente con una periartritis escapulo-humeral que venía desde Wrokslav, Polonia. Le habían tratado diferentes médicos, politratada en relación a su artritis escapulo-humeral. El, siguiendo la técnica de la terapia de segmento, le inyectó en toda la piel del hombro dolorido, y a nivel profundo en tendones, músculos y hasta cápsula. Al no obtener respuesta, se fue a la jerarquía más alta que inerva al hombro: el ganglio estrellado, también con muy poca respuesta. Esta paciente se fue a Wrokslav con su hombro en las mismas condiciones, él no la pudo ayudar. En la Bibliografía de Huneke leemos que le agradece a la vida que esta paciente después de algunos meses regresó a la consulta. El dolor de hombro persistía igual, sin ninguna alteración, pero reapareció además un dolor que ella tubo de niña. Esta paciente había tenido una fractura abierta en la pierna de niña que se cerró después de lavados quirúrgicos, por granulación. Esta vieja cicatriz experimentó un fenómeno inflamatorio otra vez, como hacen las osteomielitis en forma recidivante. Y siguiendo con la técnica de segmento, le aplicó unas pápulas alrededor, pápulas sobre la zona y luego intiltraciones más profundas hasta llegar al periostio. El, la paciente y los diferentes colegas que estaban con ellos quedaron anonadados cuando la paciente le refirió que después de esas infiltraciones se le quitó el dolor de hombro. El no tomó esto como una coincidencia, sino que intuyó que el haber inyectado ahí había curado a la paciente y con lo que ya se sabía para entonces sobre campo interferente, pensó que probablemente había desconectado el campo interferente que era el culpable de ese dolor de hombro.

Entonces empezaron a fijarse mucho en el fenómeno de campo interferente. Empezaron a inyectar pacientes en los que no habían tenido respuesta en sitios totalmente alejados de la patología actual, obteniendo respuestas muy interesantes que los motivó mucho a seguir. Lo difundieron en diferentes congresos y siempre se encontraron con que la mayoría de los médicos no les daban crédito. Se les decía charlatanes, se burlaban de ese método y de ellos. En los años siguientes, cuando Vienner publica "la cibernética", los Huneke tomaron este modelo de pensamiento para tratar de interpretar qué es lo que sucede cuando nosotros inyectamos en el segmento o en otros sitios.

Antes de entrar de lleno en la Terapia de segmento, me gustaría revisar con ustedes cómo funcionan estos circuitos de Bio‑cibernética con relación al sistema nervioso central (SNC).

El SNC es el eje central que regula o tiende a llevar al cuerpo a la homeostasis. A nivel central se llevan a cabo todas estas manifestaciones a través de nervios aferentes y nervios eferentes. Es un flujo de información en muchas y diferentes direcciones que hace posible la vida. Tenemos aquí un circuito sencillo de regulación que es como el que tenemos para calentar el agua; nosotros ponemos la temperatura que queremos, el aparato automáticamente se prende, y cuando el agua está a la temperatura seleccionada, el aparato automáticamente se apaga y cuando se vuelve a enfriar el agua, se vuelve a prender para que tengamos la temperatura deseada. Circuitos de regulación de este tipo tenemos muchos en el organismo.
Desde que se conoce la cibernética en la medicina ha habido muchos cambios. Lo que sucede en medicina es que hay muchos tratamientos sintomáticos, pero en muy pocos casos podemos atender enfermedades desde el punto de vista etiológico.
Un grave error en medicina es que se investiga la patomorfología o la patología de las diferentes enfermedades en mucha profundidad, y parece ser que no nos hemos dado cuenta que éste es un resultado y no la etiología en sí.
Podríamos pensar por ejemplo en la esclerosis múltiple y en las enfermedades reumáticas en las que el diagnóstico se hace cuando el paciente está malo y en base a los síntomas y el tratamiento que se le da, no deja de ser sintomático. En este tipo de enfermedades, crónicas o degenerativas, la medicina universitaria básicamente ha claudicado.

En 1958, cuando al físico Laplace le dieron el premio Nobel por desarrollar el modelo de pensamiento de la teoría cuántica, Huneke entró en contacto con él en una avidez por tratar de encontrar algo que explicara lo que estaba viviendo con la procaína. Yo me imagino en lo personal lo frustrante de tener muchos éxitos en los pacientes y muy poca ciencia con qué explicar el fenómeno que se estaba dando.
Con el desarrollo del modelo de pensamiento que se ha generado en la física,  hoy en día podemos entender la medicina de forma diferente, llevando un cambio de paradigma que probablemente permitirá atacar a las enfermedades crónicas degenerativas desde otro punto de vista.

En los últimos años hemos visto que no sólo existe la materia y la energía, sino que se ha introducido el concepto de información. Es muy dificil entender porqué no se aprovecha en medicina el inmenso caudal de conocimiento que se ha generado en las diferentes ramas de la ciencia.
Hansel establece que la vida solamente se lleva a cabo en un rango muy estrecho de fenómenos fisiológicos. Y para que exista la salud se necesita un sistema totalmente autónomo que tenga la capacidad de autorregularse. El cuerpo debe tener la capacidad de poder regular la gran cantidad de estímulos, tanto externos como intemos, para garantizar la supervivencia manejando un sinnúmero de variables como la glucosa sanguínea, el ph o la oxigenación. Hoy en día se conoce de maravilla todo esto a través de la cibernética, y se les denomina circuitos de regulación.
Nosotros hasta ahora solamente hemos dado como ejemplo circuitos de regulación a través del SNC y del periférico, pero existen muchos otros circuitos: el humoral, el endocrino, etc... y todos ellos tienen como función garantizar la supervivencia. Es una complejidad inmensa.

En una imagen vemos como de las diferentes capas embrionales se desprende el dermatomo, el mesotorno, el esclerotomo, el viscerotomo, el angiotomo, con un eje central -el neurotomo y el mielotomo- que lleva la información hasta la entidad de mayor jerarquía, la corteza cerebral.

Vamos a tratar de imaginamos hipotéticamente como se gesta una enfermedad, p.e. un síndrome del hombro doloroso. Suponemos que el paciente abre la ventana, va sudando en el coche, empieza a llover, y aparece un estímulo o un enfriamiento a nivel del dermotomo del hombro izquierdo, o sea que es un estímulo que proviene del clima, y a través de su relación con el sistema nervioso, empieza a haber una vasoconstricción. Si esta situación de hipóxia perdura, empieza a haber una contractura muscular, entonces ya no sólo está involucrada la piel y de forma refleja los vasos sanguíneos, sino también que empieza a haber una contractura muscular, que si persiste puede llevar a un bloqueo a nivel de las articulaciones de la columna, y empezaremos a tener dolores en el recorrido del nervio espinal.
Entonces este paciente en estas condiciones va a un masajista, osteópata, etc. y se le aplica color o TN, lo que pude interrumpir este bloqueo o bien puede suceder que se quiten las molestias pero que persista el bloqueo a nivel de la vértebra y entonces lo que sucede es que el paciente no siente el dolor a nivel de la articulación del hombro, pero la contractura que tuvo le dejó un bloqueo a nivel de la vértebra, en este caso torácica o cervical. Y así como tenemos reflejos cuti-viscerales, también tenemos reflejos viscero-cutáneos, entonces mucha veces tenemos pacientes que tienen síndrome de hombro doloroso, los tratamos el hombro con masajes, color o TN y aparentemente los síntomas desaparecen, pero a los 2 o 3 meses otra vez un enfriamiento vuelve a desencadenarles el dolor y recidivan hasta que no le quitamos el bloqueo a nivel de columna vertebral.
Lo que podemos hacer desde el punto de vista de la TN es inyectar directamente las articulaciones de la columna vertebral, las articulaciones facetarias intervertebrales, pero probablemente no sea el método más exitoso porque para quitar un bloqueo, lo que hay que hacer es lo que en Alemania llaman una reposición manual. Esto va a ser el método de primera elección para este tipo de lesión.

Hemos visto que muchos campos interferentes se gestan a nivel de las articulaciones intervertebrales y se ha constatado que la inervación de estas articulaciones es muy abundante. El mínimo desplazamiento intervertebral -que es lo que se conoce como un bloqueo, una subluxación-, produce a nivel de las facetas estímulos que viajan por el SN. Son estímulos pequeños pero constantes, y probablemente son estímulos electromagnéticos. Estaríamos constantemente enfermos si no tuviéramos la capacidad de regular el organismo ante todo este flujo de información.
Si la persona que se expone a un factor climático u otro factor físico o levanta algo pesado, y es una persona sana, probablemente no le pasará nada, pero si tiene un bloqueo a nivel de la columna que constantemente está emitiendo señales electromagnéticas y que parte de la capacidad reguladora del organismo, va a tener que estarse dedicando a compensar ese estímulo, la capacidad restante va disminuyendo y entonces cualquier estímulo puede superar el umbral que tiene el paciente y provocar enfermedad. Es muy interesante obserbar que cuando no tenemos éxito con la TN y mandamos el paciente al quiropráctico éste le hace un desbloqueo y el paciente queda libre de síntomas. Así pues le eliminó el bloqueo a nivel de la columna que era lo que le producía esta patología.

F. Huneke, después de años de trabajo con la TN, concluyó que cualquier parte del organismo se puede convertir en un campo interferente, como una cicatriz de apendicectomía, o una amigdalitis de hace 20 o 30 años. Cualquier parte del organismo puede ser un campo interferente y que esté mandando estímulos electromagnéticos dañinos.
Hoy en día, en Alemania,  cuando alguien tiene trastornos en el ritmo cardíaco y el axamen cardiológico resulta normal, le mandan al quiropráctico o al neuralterapeuta para que le quiten ese estímulo electromagnético que está interfiriendo el ritmo cardíaco. También hay muchos cardiólogos o internistas que piensan que es una enfermedad psicosomática y lo mandan al psicoanalista o al psiquiatra, quien le da psicofármacos o medicación para modular el ritmo cardíaco y esto sí que, a largo plazo, le va a producir una enfermedad secundaria.

Un  colega veterinario médico, el Dr. Curt Power, de 70 años, lleva mucho tiempo haciendo investigaciones de TN con animales. Una vez depositó dentro del útero de una vaca aceite de crotón (es un poco irritante), y a los 2 o 3 días se da cuenta que se producen cambios a nivel del dermotomo correspondiente al útero y que en el miotomo hay gelosas, zonas sensibles y cambios medibles. Si deja evolucionar esto, a la vaca le lleva semanas reestablecer su útero y que desaparezcan del dermotomo y del miotomo las zonas reflejas; pero  cuando  inyectaba directamente procaína en el dermotomo y en el miotomo, sin tocar el útero, el reestablecimiento del útero era en 2 o 3 días.

Es muy interesante que vean cómo el segmento inerva los órganos y la piel, tanto desde el punto aferente como del eferente. Si nos fijamos bien en la piel del paciente podemos ver algunas zonas de "piel de naranja", celulitis u otros depósitos, y si infiltramos en esa zona podemos lograr cambios en los órganos.
Lo difícil en la TN no es dominar la técnica, sino entender que cada paciente es un individuo en donde sus manifestaciones de enfermedad van a ser únicas, y hay que descubrir en él su devenir.

La TN está indicada básicamente en todas las enfermedades de tipo funcional, y tratamos de correlacionarlas con sus circuitos de regulación.
El complejo de reflejos que tenemos hacia la médula es de suma importancia, pues nos permite relacionar la patología con el sistema somático vegetativo. En una imagen vemos las diferentes relaciones entre el segmento y las diferentes partes que lo componen.
Nuestra meta es eliminar, aunque sea por poco tiempo, el estímulo receptivo aferente.
La TN se concentra en inyecciones en el dermotomo (músculo), esclerotomo (tejido óseo), y si es posible en los viscerotomos. Para llegar a los órganos tenemos algunos ganglios, para llegar al intestino tenemos el ganglio celíaco o también la terapia de segmento a través de la piel, pero hay que ayudarse de la dieta ya que sólo con la TN es difícil llegar al intestino.

En la TN se recomienda comenzar con los métodos más sencillos. Muchos nos engolosinamos con la TN y terminamos haciendo puros ganglios, y el paciente no se cura, y muchas veces una pápula puesta en la gelosa o en la piel, en el sitio adecuado es mucho más efectiva, por eso es muy importante empezar con lo más sencillo. Si un paciente tiene una disminución de la audición abrupta debida a un trombo, o si es un paciente con una tendinitis que se manifiesta muy rápidamente, hay que ayudarles rápidamente con el ganglio pertinente -que en este caso sería el ganglio estrellado-, para resolver este trastorno circulatorio.
Existe la tendencia que cuando se domina una técnica, p.e. nervio estrellado, se sobreestimule a los pacientes con ella. Hay que tener en cuenta que estas técnicas también tienen su riesgo.

La procaína tiene efecto simpaticolítico momentáneo, por lo que no tiene sentido  ponerlo asociado a un vasoconstrictor. En cierta manera hay un antagonismo en lo que nosotros queremos lograr y lo que quiere hacer el cirujano.
También es muy importante no excederse en la dosis. Con una mayor cantidad de procaína no se obtendrán mejores resultados. Lo que importa es que la procaína esté en el lugar adecuado.
Se recomienda usar anestésicos rebajados al 0.5% o al 1% pues no se busca el efecto anestésico.
El estímulo neuralterapéutico permite un descanso al sistema nervioso en cuanto a disregulaciones vegetativas o funcionales. La meta de la TN es la infiltración en los circuitos de bioregulación que no están funcionando de forma adecuada para que éstos vuelvan a llevar al organismo a una autonomía.

Si ustedes trabajan con todo esto empiezan a tener un inmenso arsenal de diferentes posibilidades de cómo incidir en el paciente.
El neuralterapeuta trabaja encontrando primero el "locus dolendi", el sitio del dolor, y debe fijarse en todos los disfuncionamientos o disturbios que hay en este paciente y entonces decidir qué técnica va a aplicar. Depende de la historia clínica, del estado actual del paciente, y de la experiencia o la intuición. La forma más sencilla vendría siendo la infiltración a nivel de la piel en el sitio del dolor para aprovechar las inervaciones segmentales o las inyecciones del segmento. Así, p.e., para una falta de granulación, un tejido que no cicatriza, inyectamos alrededor, en tejido sano, para estimular la granulación. En un esguince del tobillo, inyectamos en el sitio de mayor dolor, en el ligamento de mayor dolor y en las articulaciones. No se hace de una manera esquemática.

En unas imágenes del libro de Matias Dosch, vemos la intención en la articulación coxo‑femoral y recorriendo con la mano por arriba del trocánter, el sitio de inyección se encuentra donde la mano empieza a bajar. Antes se pensaba que la inyección intracapsular era más efectiva, pero no es cierto, no tenemos porqué entrar dentro de la cápsula, podemos infiltrar con procaína justo fuera de la cápsula pues la inervación se encuentra a nivel de ésta. Las pápulas las ponemos en la epidermis del segmento correspondiente. Las pápulas son muy dolorosas, pero el dolor es breve pues el anestésico local actúa rápidamente.
La pápula se debe hacer en la epidermis. Si nosotros no vemos que se forma la pápula con la característica de piel de naranja, es que no hemos entrado en epidermis sino en subdermis, y eso no es una pápula.
Las pápulas hechas con procaína al 1 % provocan eritema al poco rato, mientras que las pápulas hechas con lidocaína al 1 %, no. Esto es debido a que la procaína es, por sí sola, un vasodilatador importante. La lidocaína tiene un efecto vasodilatador bloqueando al simpático, pero por sí sola no es es un vasoconstrictor.

Debemos tener cuidado con las alergias, aunque las alergias a la procaína son raras. Podemos poner unas gotas en el ojo o inyectar directamente en epidermis. Antes se hacía el siguiente test: poníamos una pápula de suero fisiológico y otra de procaína; ésta se ponía roja y con eritema por su efecto vasodilatador, pero no hay que interpretarlo como una alergia.
Después de hacer la pápula, la atravesamos, pero no es para que la inyección sea menos dolorosa, sino porque a ese nivel desencadenamos muchos reflejos cuti-viscerales y encontramos con mucha frecuencia las gelosas. Inyectando procaína en la gelosa, con una aguja de unos 4 cm., puede llegar a desaparecer rápidamente. Pero no inyectamos esa gelosa por la gelosa misma, sino porque una vez quitada esa gelosa a nivel del reflejo miotomo hacia los órganos, desaparece la sintomatología a nivel de los diferentes órganos. Alrededor de las gelosas hay una irrigación y una inervación muy importantes.
Primero inyectamos la piel en las regiones Hens o de Maquensi, luego el tejido subcutáneo. Muchas veces en el músculo encontramos un reflejo, contracturas o molestias que se deben a enfermedades internas, o bien al agotamiento muscular por hacer una práctica equivocada, por tener un trabajo no ergonométrico adecuado. Estos puntos sólo los vamos a encontrar a través de la palpación, por lo que necesitamos palpar el tono muscular del paciente e inyectar en los puntos de máximo dolor a nivel muscular, que son siempre individuales para cada paciente y no existe un esquema para encontrarlos.

Hay que difernciar los puntos de máximo dolor de los puntos Trigger, que son puntos que al presionarlos producen un dolor reflejo en la zona y que al tratarlos o al inyectarlos hace que desaparezca una zona dolorosa que se encuentra en relación directa a este punto. Estos puntos Trigger son nervios o filamentos nerviosos irritados, que se encuentran en el paso del músculo a fascias subcutáneas, y muchas veces van acompañados de una vena y/o una arteria, y con mucha frecuencia ahí también se encuentran puntos de acupuntura. También infiltramos algunos puntos de acupuntura específicarnente para algunas patologías.
En pacientes con dolores ciáticos que no responden, entre otras, existe la técnica de inyección al plexo ciático. Es muy frecuente encontrarlo irritado en los hombres que llevan la cartera en el bolsillo posterior de los pantalones que provoca una irritación constante al sentarse en comparación con otro lado. Si al palparlo resulta doloroso, vale la pena infiltrarlo.

También son importantes las inyecciones intra o perivasculares.  P.e. la inyección en la arteria femoral, si la patología no solamente se manifiesta en el segmento sino que se sale del segmento y empieza a producir alteraciones en el trofismo de la extremidad inferior.

Vemos en una imagen la inyección en los ganglios esfenopalatinos. Esta técnica se usa mucho cuando hay trastornos a nivel de los senos paranasales, y se usa para los síndromes bronquiales. Util cuando el paciente tiene una bronquitis recidivante y a final de cuentas lo que tiene es una sinusitis que está drenando retrofaríngeamente y que está produciendo una irritación que acaba en una bronquitis crónica.

En otra imagen vemos los puntos de Adler. Se dice en la TN que el 50% o 70% de los campos interferentes se encuentran del cuello hacia arriba. Es lo que se llama la inervación del trigémino. Addler fue un odontólogo alumno y amigo de Huneke, que durante muchos años vivió aquí en España, en Lloret de Mar, y lamentablemente falleció. El desarrollaba estos puntos junto con Langer. Estos puntos cuando a la presión son dolorosos nos habla de que en ciertas zonas se encuentran campos interferentes, lo que podemos hacer entonces es buscar el campo interferente o inyectar directamente el punto y ver qué respuesta nos da este paciente.
Vemos también la Terapia de Segmento para pacientes con trastornos a nivel de senos paranasales. Al estimularlos los nervios supra e infraorbitarios, mejoran considerablemente los senos paranasales.
En una imagen del libro del Dr. Fischer, vemos la técnica del ganglio esfenopalatino. Se pincha por arriba del zigomático en dirección a la muela del juicio del lado contrario, y aquí se encuentra el ganglio.

También vemos la técnica que se utiliza para infiltrar en los dientes o para testar los dientes. No se debe olvidar que cuando inyectamos y el paciente no responde, no necesariamente por eso no tiene un campo interferente ahí, pues nosotros hacemos una terapia de segmento; a final de cuentas inyectamos la mucosa, cuando el campo interferente se encuentra a nivel óseo profundo. La procaína no va a atravesar el hueso, y por eso va a dar muchos falsos negativos. El hecho de que yo le inyecte un odontón al paciente y se le quiten los síntomas quiere decir que sí hay un campo interferente, pero si yo lo inyecto y no se le quitan los síntomas no por eso quiere decir que no existe un campo interferente.

Una mujer que el mes pasado me visitó, nacida en 1946, se presentó con dolores articulares de las manos y a la exploración física se le encuentra en las articulaciones distales nódulos de Heberden y en las articulaciones medias un ligero proceso inflamatorio. Es una paciente que se queja de rigidez matutina con dolor que le impide mover de forma adecuada las manos; le habían operado del apéndice, había tenido amigdalitis recidivante, sin más datos en la historia clínica. La infiltración con aguja muy delgada a nivel articular, después de tres sesiones, muestra como respuesta, una mejoría muy pasajera y muy fugaz en cuanto a los síntomas. Después de la infiltración en los polos amigdalares, desaparecen totalmente los síntomas, pero solamente por 12 horas. En la próxima consulta se le vuelven a infiltrar los polos amigdalares y vuelve a haber una respuesta en donde desaparecen completeamente los dolores, pero en un espacio de tiempo muy corto. Entonces después de revisarla y preguntarle nuevamente, me encuentré que en un sitio muy concreto tenía un endurecimiento debido a la picadura de una garrapata hacía varios años. En esa sesión le volví a poner polos amigdalares e infiltré donde tuvo la lesión de garrapata. Desde entonces hasta la fecha la paciente no ha vuelto a tener síntomas.

Antes se decía que nada más había un campo interferente, parece ser que eso no es muy cierto, lo que sí pueden existir diferentes campos que están en correspondencia y que no permiten que se restablezca un equilibrio, entonces es necesario inyectar en los dos sitios. Podemos encontrarnos campos interferentes diferentes que se encuentran muy cercanos, y el paciente mejora pero vuelve a empeorar y siempre que lo inyectamos hay una leve o gran mejoría, pero el paciente recae, entonces debemos pensar que cerca de ahí hay otro campo interferente, como pueden serlo las muelas del juicio.

Otro fenómeno que nos encontramos en la TN es el de la reactivación. Un paciente de 62 años llegó a la consulta recomendada por un amigo mío, es un chofer que llevaba 8 semanas sin poder trabajar por una ciatalgia tremenda. El médico de cabecera ya le habla puesto pápulas y le habla infiltrado, pero el paciente comenta: "fíjese que me pusieron las pápulas, luego me infiltraron, y después fue cuando peor me encontré, me empezó a doler más". Cuando después de infiltrar el segmento relacionado con la patología actual, ésta empeora considerablemente, tenemos que pensar en un campo interferente. Entonces a este paciente le volvimos a insistir acerca de la historia clínica y no arrojó ningún dato, siempre repetía que él era una persona sana, que no había tenido problemas.  Al desvestirse, le vimos una cicatriz en la pierna izquierda que era precisamente en la que tenía el dolor, pero se le había olvidado totalmente. En la mayoría de los pacientes se les olvida la patología que han tenido o sino se olvida, el subconsciente los trata de eliminar porque son fenómenos dolorosos de los cuales no queremos saber nada. Este paciente, de niño tuvo una rotura del tendón de Aquiles. Le infiltramos 1 c.c. en la cicatriz, en el sitio donde tuvo la ruptura, y eso fue suficiente para que desapareciera completamente la sintomatología en cuestión de segundos.

Un paciente nacido en 1935 y con más de 20 años con lumbalgias, con recidivas muy frecuentes, le dieron la invalidez porque no tenía capacidad ya para trabajar. Al revisar al paciente encontramos en la extremidad inferior del lado afectado una cicatriz de unos 5 cm.  En 1946, terminando la guerra, trabajó como campesino y con una guadaña se cortó. La infiltración de la cicatriz y del tejido subcutáneo le eliminó, desde la fecha en la que le infiltramos hasta hoy, cualquier lumbago. Este paciente, óbviamente, me ha recomendado a muchos otros pacientes y a través de las personas que él me recomienda yo siempre me entero que él sigue estando bien. Si uno se imagina que este paciente tuvo 20 años de enfermedad hasta que le dieron su incapacidad, que durante 20 años visitó a un sinfín de médicos y de ortopedistas -en Alemania hoy en día es muy común que la mayoría de los médicos sepan TN-, que lo habían infiltrado a nivel de la columna un sin número de veces, entonces de repente nos cuesta trabajo entender la ignorancia de la que adolecemos todos. Con qué facilidad se olvida uno o que poco interés hay en manejar bien una historia clínica y de hacer las cosas de acuerdo a la TN.

Cuando el segmento no da respuesta tengo que buscar el campo interferente.

Damas y caballeros, permítanme decirles que los efectos secundarios de muchos medicamentos con suma frecuencia son mucho más graves que el beneficio que le producen al paciente, y estos efectos secundarios de una quimioterapia, en el sentido de atacar el cáncer con medicamentos en forma tan abundante, nos lleva a que el paciente empiece a presentar cuadros de enfermedades nuevas o disfrazadas, que se manejan como otras enfermedades, sin darnos cuenta que son efectos secundarios, y entonces vemos que cada vez más pacientes acuden a la TN, porque aplicada de forma adecuada el riesgo es mínimo, y los efectos secundarios también.
En 1958 el Dr. Bonica, que es uno de los generadores de lo que se llama la clínica del dolor, ya planteaba que la infiltración sobre el sistema nervioso con anestésicos locales, podía ser una de las terapias más revolucionarias del futuro.

El bloqueo de fascículos nerviosos corresponde tambien a la terapia de segmento y esto en la TN lo manejamos desde el punto de vista curativo y no desde el punto de vista anestesico, desde hace 70 años.

Un amigo mío y neuralterapeuta, el Dr. Berger, decía:

"La Terapia Neural no lo es todo pero
el TODO sin la Terapia Neural para mí no es nada."