La Disregulación Neurovegetativa desde el punto de vista clínico - neurológico

Knolle
Médico. Heiligenhafen, Alemania

-- Congreso Internacional de Teapia Neural. Freudenstadt, Alemania --
Boletín, nº 39, 1976. Los Robles, Popayán, Colombia

Señor Presidente, damas y caballeros:

Sobre este tema podría hablar durante horas y días, pero debido a la falta de tiempo resumiré mi tema y les hablaré sobre la definición y limitación y aclararé la terminología, no solamente la antigua sino también la más nueva.

Von BERGSMANN en 1936 habló de estigmatización vegetativa. DICKMANN en 1939 de distonía vegetativa. SEITEL en 1947 de labilidad vegetativa. Como se ve, cada año tenemos diferente terminología. También se ha hablado de la distonía neurocirculatoria,  molestias psicovegetativas y también hay otros términos que ya pasaron de moda como psicopatía y neurastenia. Sobre todos estos términos se ha hablado mucho, se ha dicho que no son claros, que no indican un diagnóstico preciso y que a ningún  médico que piense lógicamente se le viene la cabeza aceptar semejantes términos como diagnóstico. Naturalmente que sólo son síndromes.

Yo en este momento no estoy pensando en molestias como las del metabolismo electrolítico, sino de lo que el mismo paciente se da cuenta como: mala regulación del sueno, del agua, de la temperatura, de la transpiración, de la frecuencia del pulso, de la actividad del canal intestinal,  crisis circulatorias y frecuencias respiratorias, etc. Si yo voy a comprobar estos síntomas primero tiene que estar muy cloro lo que se piensa y la denominación no debe sacar la etiología a relucir. Segundo: la claridad nos invita a separar lo vegetativo de lo psíquico pues de ninguna manera son lo mismo, ni siempre tienen que estar unidos, asi sea que a  menudo los encontremos en el mismo paciente. Los síntomas como molestias en la capacidad de poner atención, de   concentrarse, de memorizar, de retener el pensamiento y los cambios en el ánimo, son molestias psíquicas, no molestias  psicósicas. Como molestias psicósicas entiende el psiquiatra aquellos que corresponden a un estar demente. Yo subrayo la  importancia del diagnóstico diferencial si estos términos son vegetativos o son psíquicos pueden estar combinados pero no tienen que presentarse siempre juntos.

Los términos de disregulación vegetativa, labilidad vegetativa y distonía vegetativa son, sin duda alguna, los mejores. Estas denominaciones son claras, se entienden y no hablan de etiología. La estigmatización vegetativa, por el contrario, suena como una tara permanente, como una constitución endógena que pertenece a las  características del paciente. Ya allí se está hablando de una condición etiológica. Endógeno significa algo muy claro y muy circunscrito en su etiología.  Distonía neurocirculatoria se limita   únicamente a la circulación y hace a un lado la sintomatología vegetativa de amplio espectro. Hay que rechazar el término molestias psicovegetativas pues deja abierto si tenemos un síndrome psicógeno, análogamente psicosomático y si es solamente una combinación de síndromes vegetativos y psíquicos.

El viejo término neuropatía (de 1890) se denomina como la labilidad de todo el sistema vegetativo análogo con la psicopatía, con la  neuropatía, lo que prácticamente era una labilidad endógena por tara hereditaria que encerraba factores psíquicos. Desafortunadamente, el término neuropatía ha transmutado en el término polineuropatía. El término neurastenia es una lástima que  se haya abandonado porque abarca la combinación más común de molestias vegetativas con síntomas psíquicos, especialmente  con debilidad en la memoria, en la concentración y la capacidad de retener lo que se aprende. La neurastenia es algo que  quedaba endógenamente en la constitución del paciente. En la literatura mundial se habló de una neurastenia exógena, pero del  cuadro psicógeno que separó la neurastenia en forma muy temprana y con mucha razón y se le llamó pseudoneurastenia. Los  términos simpaticotonía y vagotonía, por motivos científicos, no los podemos confundir con distonía vegetativa ni con sus sinónimos. Esto no excluye el que existan ciertas tendencias vegetativas que forman la tipología de personas que se encuentran en la simpaticotonía y la vagotonía. Hoy parece haber unidad científica acerca de que las distonías vegetativas no son formas microscópicas de daños orgánicos o electrónicos ... pero (!) más de 100.000 veces se presentan distonías vegetativas con hipertiroidismo, con tetanias o adisonismo latente o con pubertad retardada. En los últimos años ha sido comprobado que las glándulas de secreción interna con hiper o hipofunciones no juegan un papel sino que existe también un "puro síndrome vegetativo separado de lo psíquico"(???). Por ejemplo: En la mujer, cuando evoluciona la función ovárica, se trata indudablemente de un síndrome hormonal que sí puede estar combinado con ciertos síntomas vegetativos.
Ahora paso a la clínica neurológica

De la inmensa cantidad de pacientes disregulados neurovegetativamente, muy pocos llegan a lo clínico a no ser que tengan  algunos signos de enfermedades del sistema cerebroespinal o del sistema nervioso central. La gran masa de los que están enfermos sólo vegetativamente los maneja el médico de familia o el médico general y desafortunadamente en forma muy sintomática. También ocurre que muchos pacientes van a la clínica neurológica y dicen: yo quiero que se me haga un chequeo general porque quiero saber cuál es la causa de estas o aquellas molestias. Entonces, el neurólogo, si es médico por pasión, busca la terapia causal y la coronación de todos sus esfuerzos: primero lo endógeno, es decir aquello que el paciente tiene en su constitución, aquello que vino con la genética y cromosómicamente. Segundo, lo exógeno, o sea, lo que le llega al paciente desde afuera que impregnó su cuerpo y lo lesionó. Y luego lo psicógeno, lo que ha sido vivido pero no digerido completamente, es decir, lo que atrancó al paciente y lo bloqueó en su dinámica y que naturalmente tiene que ser tratado en forma puramente psicoterapéutica.

Yo creo que muchas desilusiones, también en el terreno de la Terapia Neural, se deben a que antes de tomar la aguja no tenemos claridad de si se trata de algo endógeno, exógeno o psicógeno. La Terapia Neural es especialmente para problemas exógenos. Si tenemos un cuadro psicógeno y lo tratamos con Terapia Neural, tenemos que sufrir desilusiones. Si tenemos cuadros clínicos endógenos y no los tratamos causalmente sino una cosa intermedia entre lo sintomático y lo causal, allí también tendremos desilusiones. Antes de empezar la Terapia Neural hay que tener claro en cuál de los tres grupos está el paciente que vamos a tratar. No me vengan con el cuento de los fenómenos pluricausales que producen la enfermedad, esto es una confusión entre enfermedad y manifestación de la enfermedad (?).

Para que la enfermedad se manifieste se necesitan muchísimas causas, inclusive un cambio climatérico y a veces cambios bioclimáticos (ya hemos visto que ellos pueden inclusive, desencadenar una pulmonía). Hay que hacer una anamnesis supremamente completa, hay que ver al paciente varias veces porque cada vez se captan datos importantes y entonces, cuando se conozca bien el paciente, se puede empezar una terapia verdaderamente causal.

El tratamiento causal pone como condición el conocimiento de la disregulación neurovegetativa para poder hacer el diagnóstico entre endógeno, exógeno y psicógeno. Tengo que agregar aquí algo sobre el término endógeno porque es terrible como en la literatura se abusa de él. Solamente un ejemplo: en intoxicaciones se hace una diferencia de venenos que llegan al cuerpo desde afuera por alimentos, por polución, etc. Ellos se tratan como exógenos. Pero si esos venenos en su paso por todo el metabolismo  se tratan como endógenos, es falso. La palabra endógeno la tenemos solamente para aquello que está atado a la vida del cromosoma.

Respecto de la terapia causal:

Disregulaciones endógenas vegetativas, es decir, cuestiones ancladas en la constitución, naturalmente que no pueden tratarse en  forma causal. Claro que se pueden hacer manifestaciones en los cromosomas pero eso es música del futuro, a lo mejor ilusionismo (?). Con neurastenias endógenas pasa exactamente lo mismo que con distonías vegetativas, sin componente psíquico.

Para el tratamiento no se pasa de los síntomas a lo etiológico, sino que se necesita un conocimiento exacto de la trayectoria de la enfermedad. Lo endógeno es una caracterización de diversa intensidad a lo largo de la vida y generalmente permanece desde la  cuna hasta la tumba, pero la manera como se manifiesta y su intensidad, depende mucho de las influencias externas. Lo exógeno y psicógeno no lo tiene el paciente desde que nació sino desde alguna época de la vida, entonces nos encontramos en la anamnesis con una especie de quiebre funcional y este quiebre en la función nos empieza a llevar hacia la causa, es decir, es la primera huella que nos lleva al ladrón.

Las disregulaciones psicovegetativas solamente se pueden tratar psicoterapéuticamente y si esto no se logra por no hacerse a tiempo, se puede llegar a daños funcionales psíquicos y somáticos como neurosis psíquicas y neurosis orgánicas. Las neurosis nunca surgen de un momento a otro sino poco a poco. Como forma fundamental tenemos que subrayar la palabra psicogenia porque esto es muy peligroso.

Una y otra vez reconocemos que hasta ahora en muchísimos casos se les atribuyeron causas psicógenas que en realidad eran exógenas. En los grandes cursillos de clínicas europeas se dice que el 80 % de los pacientes tienen un diagnóstico falso, es decir, que las causas en la mayoría de las veces no sólo son psicógenas sino que tienen componentes exógenos. Debemos diferenciar  los cuadros psicógenos de las reacciones psicógenas. Un cuadro psicógeno es algo distinto a una reacción psicógena que  muchas veces se presenta en el transcurso de un tratamiento.
Todos los cuadros que han sido descritos como psicógenos, como las neurastenias, se deben someter al análisis psíquico sobre todo en dirección a sucesos vivenciales que no han sido asimilados, este es problema del siquiatra antes de que el psicoterapeuta pueda lanzarse a su labor.

Esto lo debe hacer el psiquiatra y no el neurólogo porque la terapia analítica sólo la puede hacer el especialista que para cada  paciente pueda tener horas de tiempo. Aquí permítanme algunas palabras acerca de los psicoterapeutas que quieren que el paciente les llegue primero a ellos. De ninguna manera. Pongamos un ejemplo bien primitivo: Paciente con dolor de cabeza a quien no se le ha hecho un diagnostico diferencial bien preciso desde el punto de vista neurológico no se puede meter directamente a tratamiento psicoterapéutico, eso sería trastocar los rasgos jerárquicos. Antes de un tratamiento hay que poner el diagnóstico  para saber si realmente se trata de algo psicógeno porque a lo mejor puede haber algo endógeno o exógeno.

Me duele mucho ver como se han ido separando las cátedras de neurología y psiquiatría, eso no se puede hacer, es un problema biológico. Ambas disciplinas tienen el mismo órgano como objeto: el cerebro. Cuando leemos que unos son somáticos y otros psíquicos, es un pecado mortal contra todo el mirar integral del paciente, y ahora surgen los psicólogos que en este momento empiezan a reclamar cierta parte del paciente. Lo somático, lo psíquico, lo neuropsiquiátrico, lo funcional, todo es una sola unidad biológica. Los psicólogos ya están empezando a pedir actividad terapéutica y hoy tenemos una superespecialización tan grande que hay psiquiatras que ni siquiera saben las cosas importantes de la neurología o se les ha olvidado con el correr del tiempo.

Disregulaciones neurovegetativas sobre todo aquellas que tienen síntomas psíquicos en combinación:

A los síndromes neurasténicos hay que ponerles mucha atención porque son realmente síntomas premonitores de graves enfermedades del sistema nervioso central. Tenemos síndromes neurasténicos antes de graves enfermedades como encefalitis, meningitis, parálisis progresiva, lúes, antes de esclerosis múltiple y sobre todo cuando empiezan a crecer tumores intracraneales. Yo he podido diagnosticar centenares de tumores intracraneales porque llegaron primero a mi consulta con síndromes neurasténicos. En estos casos no nos podemos contentar con tratamiento sintomático pues se puede hacer un grave daño. La sospecha del carácter premonitor de síndromes neurasténicos tiene que ser más fuerte mientras más convencidos estemos nosotros de que en la anamnesis ha habido un quiebre en la función.

Nosotros, como neuralterapeutas, tenemos una inmensa cantidad de pacientes cuya causa es exógena a pesar de que nuestros esfuerzos convencionales de diagnóstico diferencial no nos permiten reconocer una noxa causal. En las historias clínicas nosotros encontramos una inmensidad de adjetivos como idiopático, esencial, autóctono, etc. En este dilema, dos trabajos médicos han encontrado realmente su legitimidad: la Terapia Focal y la Terapia Neural y esto lo tengo que decir a pesar de ser profesor universitario. Lo focal y neural están completamente ligados. Y a pesar de que los hermanos HUNEKE al principio, utilizando anestésicos locales observaron su fenómeno, al ir caminando por su vida profesional llegaron al fenómeno focal.

La verdad es que el reconocimiento de la Terapia Neural le ha ayudado mucho a la investigación focal que siempre ha sido universitaria. La investigación intensiva de fundamentos ha dado el reconocimiento de qué campos de interferencia focal o neural agotan la capacidad de regulación del cuerpo. Y a este respecto llamo la atención sobre el libro del profesor PISCHINGER: "la regulación fundamental". Esto hay que leerlo, esto enriquece la universidad y la Terapia Neural y a aquel que quiera reconocer las  correlaciones. Hay muchas que erróneamente venían caminando como idiopáticas, esenciales y autóctonas. Es decir, hay que tener en cuenta la desconexión de factores interferentes, tanto de focos bacterianos como abacterianos. Hoy llamamos campos  de interferencia aquellos que son neurales y focos de interferencia los que encierran un suceso focal, y todas estas disregulaciones le dan una gran oportunidad a los terapeutas neurales.

Muchas gracias

En  los Robles pensamos que lo psíquico jamás puede separarse de lo orgánico. A toda disfunción orgánica le corresponde un cambio sui generis e individual del comportamiento humano.